La percepción del riesgo en la conducción

  • Posted on: 14 March 2021
  • By: tuteorica

Factores que influyen en la percepción del riesgo en un conductor

Accidente vial, siniestro vial por errónea toma de decisiones
La importancia de una toma de decisiones correcta para evitar siniestros viales

Conducir por las vías públicas entraña siempre un determinado nivel de riesgo. Por ejemplo, sabemos que conducir con lluvia aumenta el nivel de peligrosidad o que los sistemas de seguridad (corno el ABS) disminuyen el nivel de riesgo ya que permiten evitar determinado tipo de accidentes. Este sería el llamado riesgo objetivo.

Sin embargo, el riesgo objetivo no es el responsable directo de los accidentes. En algunas ocasiones este riesgo objetivo se infravalora y los conductores circulan como si el riesgo de accidente fuera mucho menor del que realmente es. En otras ocasiones, el riesgo objetivo se percibe correctamente, pero aun así, el conductor acepta voluntariamente altos niveles de riesgo, exponiendo su vida y la de los demás a un accidente probable. Es por ello que la accidentalidad en el tráfico no depende primordialmente del riesgo objetivo, sino del riesgo subjetivo y de la aceptación que se haga del mismo. 

Riesgo subjetivo frente a riesgo objetivo 

El riesgo real que hay en una situación determinada no coincide exactamente con nuestra percepción del mismo. Ello se debe a que la percepción del riesgo es una elaboración mental en la que son importantes las variables personales, situacionales y culturales del conductor 

Prueba de ello es el fenómeno de la compensación del riesgo, que nos muestra cómo algunas medidas técnicas que disminuyen claramente el riesgo objetivo pueden incrementar paradójicamente la accidentalidad, ya que los conductores reaccionan ante esa disminución del riesgo objetivo incrementando su grado de confianza y cometiendo acciones más peligrosas de lo que tradicionalmente venían haciendo en esa misma situación.

 

 

Las medidas objetivas de riesgo (el riesgo que uno cree que hay en una situación) pueden incidir, sin embargo, en ciertas decisiones estratégicas de los conductores, tales corno elegir el modo de transporte, la fecha o la hora del desplazamiento, o sobre ciertas decisiones tácticas, como la selección de itinerarios alternativos. Pero sus efectos sobre las decisiones de los conductores a lo largo del itinerario (el llamado nivel operacional) parecen ser relativamente escasos. 

En cualquiera de los momentos en que se conduce un vehículo debemos ser conscientes de que estamos aceptando el riesgo de sufrir algún tipo de siniestro. Asumirlo es empezar a evitarlo. Para ello, habrá que tener muy presente una serie de conceptos que caracterizan el riesgo en Ia conducción: 

  • El riesgo siempre está presente. Aunque habitualmente las condiciones de riesgo sean moderadas, no hay que olvidar que siempre existe alguna posibilidad de sufrir un siniestro, y para evitarlo hay que empezar por asumir que cualquier situación de conducción puede conllevar riesgo. 
  • El riesgo puede ser alterado. Es preciso asumir que el riesgo en la conducción se puede minimizar, ya que en muchas ocasiones es el mismo conductor quien lo provoca (o, al menos, lo tolera). El objetivo principal debe ser siempre mantener el riesgo dentro de unos márgenes aceptables, minimizando así la posibilidad del accidente. 
  • El riesgo se comparte. La conducción es una actividad donde el riesgo se comparte con los demás. Es muy importante no olvidar que nuestras acciones al volante, en Ia mayoría de los casos, tienen consecuencias sobre los otros usuarios, que pueden verse así involucrados en situaciones peligrosas que ellos no han provocado. 

Todos los conductores debidamente autorizados tienen, en principio, las condiciones físicas adecuadas para realizar con seguridad Ia compleja actividad de conducir. Sin embargo, muchos de ellos van a verse involucrados en algún accidente, normalmente por fallos en la toma de decisiones. Uno de los más frecuentes y menos conocidos radica en la deficiente percepción del riesgo. Simplificando, la percepción del riesgo proviene de evaluar toda una serie de datos externos como la velocidad, el estado de Ia carretera, la visibilidad o la potencia del vehículo, combinados con los conocimientos que tengamos sobre la peligrosidad de determinadas situaciones

Además, la percepción del riesgo se ve influenciada también por: 

  • Variables personales: la edad, el sexo, los valores, las actitudes, las motivaciones, la experiencia, etc. 
  • Variables situacionales: el estado físico, la prisa, el alcohol, el estrés, etc. 
  • Variables relacionadas con la cultura o e/ país en que se vive: se ha comprobado que hay diferencias en la percepción del riesgo entre conductores de distintos países. 

Todas estas variables dan lugar finalmente en el conductor a la emisión de un juicio sobre el peligro potencial de una situación determinada de tráfico (riesgo subjetivo) que se plasma en una determinada toma de decisiones: por ejemplo, adelantar o no. 

Existen notables diferencias entre unos conductores y otros en la toma de decisiones al volante. Por ejemplo, en una misma situación un conductor adelantaría y otro no. Para la correcta percepción del riesgo nos ayuda mucho una buena formación y el poseer unos esquemas mentales adecuados que nos provean de directrices para saber qué buscar y cómo interpretar lo que vemos. La percepción del riesgo proporciona los datos fundamentales sobre los que se basa la toma de decisiones. Si la percepción de los datos (luces, frenado, señales, velocidad, estado de la vía, etc.), es inadecuada o inexacta, entonces las decisiones resultantes serán poco fiables. 

Es virtualmente imposible tomar decisiones que reduzcan el riesgo si se empieza por no saber percibirlo y evaluarlo adecuadamente. En ello la formación del conductor tiene un papel destacado. 

Mientras manejamos nuestro vehículo, debemos en todo momento tomar e interpretar la información del entorno con Ia finalidad de anticiparnos a lo que en él pueda ocurrir. Estas interpretaciones conllevan estimaciones subjetivas del riesgo de accidente que el conductor compara con el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir y actúa en consecuencia. En verdad, son los errores en estos mecanismos mentales y no en la ejecución física de las maniobras, lo que provoca la mayor parte de los accidentes.

 

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