El riesgo que muchos conductores no ven venir
Imagina que circulas en bicicleta por una calle tranquila de tu ciudad. De repente, la puerta de un coche aparcado se abre justo delante de ti. No hay tiempo para frenar ni esquivar. El impacto es inevitable. Este accidente, tan común como evitable, tiene un nombre: dooring.
En este artículo descubrirás qué es, por qué sucede, cómo lo regula la ley en España y qué medidas están aplicando otros países para prevenirlo. Al final, entenderás que evitar el dooring no solo es cuestión de normativa, sino de cultura vial.
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1. ¿Qué es el dooring?
El dooring es un siniestro que ocurre cuando un ocupante de un vehículo abre la puerta invadiendo la trayectoria de otro usuario de la vía —normalmente un ciclista, motorista, patinador o peatón— provocando una colisión o una maniobra evasiva peligrosa.
Aunque puede parecer un accidente menor, las consecuencias suelen ser graves: fracturas, traumatismos craneales o incluso atropellos posteriores al impacto inicial.
2. Cómo sucede y por qué es tan peligroso
El dooring suele producirse en entornos urbanos con:
- Aparcamientos en línea junto a carriles bici o vías estrechas.
- Zonas de carga y descarga, taxis o vehículos VTC.
- Calles con tráfico mixto donde bicicletas y coches comparten espacio.
El peligro radica en que el ciclista o motorista circula muy cerca del vehículo estacionado, y una puerta abierta de forma repentina no deja margen de reacción.
El impacto directo contra la puerta puede provocar la caída al asfalto y, en muchos casos, que la víctima sea arrollada por otro vehículo.
3. Normativa española sobre el dooring
La Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial y el Reglamento General de Circulación regulan claramente esta conducta.
El artículo 114 del RGC establece que:
“La apertura de las puertas de un vehículo se realizará únicamente cuando esté inmovilizado y no exista riesgo para otros usuarios.”
Sanciones por dooring:
- Multa: 200 € (infracción grave).
- Sin pérdida de puntos en el carnet, salvo que haya lesiones o daños que impliquen responsabilidad penal.
- En caso de lesiones graves, puede considerarse delito por imprudencia tipificado en el Código Penal.
4. El dooring en otros países: comparativa internacional
En Países Bajos, donde la bicicleta es protagonista, el dooring se combate con educación vial desde la infancia. Allí se enseña la “Dutch Reach”: abrir la puerta con la mano contraria a la del lado de la puerta. Esto obliga a girar el cuerpo y mirar hacia atrás, detectando posibles ciclistas.
En Reino Unido:
- El Highway Code incluye recomendaciones explícitas sobre el dooring.
- Las sanciones pueden superar las 1.000 libras si se demuestra negligencia grave.
En Estados Unidos:
- Algunos estados, como Illinois o California, tienen leyes específicas denominadas Anti-Dooring Laws, con multas de hasta 1.000 dólares y puntos en el carnet.
5. Cómo prevenir el dooring (buenas prácticas)
Para conductores y pasajeros:
- Usar el Dutch Reach: abrir con la mano contraria para obligar a mirar atrás.
- Revisar siempre los espejos retrovisores antes de abrir.
- Abrir la puerta en dos tiempos: primero un resquicio, luego totalmente.
- Aparcar lejos de carriles bici siempre que sea posible.
Para ciclistas y motoristas:
- Mantener una distancia de seguridad lateral respecto a vehículos estacionados (mínimo 1 metro).
- Circular atentos a señales de ocupantes en el interior (luces, movimiento, sombra).
- Reducir la velocidad en zonas de riesgo.
6. Ejemplos reales y casos mediáticos
- Barcelona, 2022: un ciclista sufrió lesiones graves en la cabeza al chocar contra una puerta abierta en el Eixample. El accidente provocó un debate municipal sobre carriles bici pegados a coches aparcados.
- Madrid, 2023: un motorista evitó por centímetros un dooring en la Gran Vía. Su maniobra para esquivar la puerta casi provoca un choque frontal con un autobús.
- Ámsterdam, 2018: las campañas de concienciación lograron reducir en un 27% los siniestros por dooring en cinco años gracias a la educación vial y el Dutch Reach.
7. Cultura vial y educación: la verdadera solución
El dooring no se resuelve solo con multas. Es necesario un cambio cultural:
- Incluir en las autoescuelas la enseñanza práctica de cómo abrir la puerta correctamente.
- Implementar campañas de concienciación en medios y redes.
- Diseñar infraestructuras seguras que separen físicamente el tráfico ciclista de los coches estacionados.
8. Conclusión
El dooring es un ejemplo claro de cómo un gesto cotidiano —abrir una puerta— puede convertirse en un accidente grave si no se hace con precaución.
La prevención está en mirar siempre antes de abrir, aplicar técnicas como el Dutch Reach y respetar la distancia de seguridad con usuarios vulnerables.
Si todos adoptamos estos hábitos, reduciremos un riesgo silencioso pero muy presente en nuestras calles.
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