La velocidad en la Seguridad Vial: eternas enemigas

por | Jun 16, 2023

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Cómo influye la velocidad en la Seguridad Vial

 

La velocidad en la Seguridad Vial: eternas enemigas. Solución a los excesos de velocidad

La velocidad en la Seguridad Vial: eternas enemigas. Solución a los excesos de velocidad

 

El Rol de la Velocidad en los Accidentes de Tráfico

 

Según Voltaire, el azar no es más que la causa desconocida de un efecto conocido. En el caso de las lesiones causadas en lo que tradicionalmente hemos llamado “accidente de tráfico”, la causa es muy conocida: el exceso de velocidad. Sin exceder los límites de velocidad, no habrá lesiones, ya que el cuerpo humano puede absorber la energía producida por el movimiento sin sufrir daños. Esto es algo fácil de explicar, pero difícil de internalizar en una sociedad que busca la eficiencia como si fuera El Dorado.

La velocidad no es simplemente un factor de riesgo, sino que es el factor de riesgo principal. Sin velocidad, no habría accidentes de tráfico, ya que la distracción, el alcohol, las drogas u otros factores no representarían un peligro sin la velocidad.

En términos estadísticos y con el fin de clasificar este fenómeno, se considera la velocidad inadecuada como la causa cuando el accidente no se puede atribuir a otro factor. La ilustración 1 muestra la evolución de los principales factores de riesgo asociados con accidentes mortales en áreas interurbanas dentro de un período de 24 horas.

 

Enfoques Modernos para abordar la Seguridad Vial

 

Entre los enfoques modernos que se están implementando para combatir los efectos adversos de la circulación vial, destacan conceptos como la “Visión 0” de Suecia, el enfoque de “movilidad sostenible” de los Países Bajos y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Todos estos enfoques, desde una perspectiva epistemológica del problema, fundamentan una serie de principios con el objetivo de cambiar el paradigma de la seguridad vial.

Por un lado, existe una negativa a considerar los incidentes de tráfico como accidentes, es decir, como eventos inevitables e impredecibles. A partir de ahora, nos referiremos a este fenómeno como “colisiones” de tráfico. Por otro lado, se destaca la naturaleza ecléctica de la lucha contra los efectos adversos de la circulación vial. Además, se reconoce la vulnerabilidad del cuerpo humano como factor determinante en el diseño de sistemas de tráfico y en las normas de convivencia, siendo la Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (aprobada por RD Legislativo 6/2015) su máximo representante, donde el control de la velocidad juega un papel crucial. También se plantea una cuestión de equidad social: ¿por qué los usuarios vulnerables deben estar expuestos a mayores riesgos y daños? Por ultimo.

 

Efectos de la velocidad sobre el conductor

 

Gestión de la Velocidad y Establecimiento de Límites Adecuados

 

Desde la perspectiva epidemiológica, se ha desarrollado una teoría sobre las lesiones derivadas de las colisiones de tráfico, que considera la velocidad como factor predominante. En este modelo, el concepto clave es que, al igual que en las enfermedades infecciosas, las colisiones de tráfico involucran a:

  • un huésped (la persona lesionada),
  • un agente lesivo (la energía liberada durante la colisión)
  • y un vehículo que transporta dicho agente (el vehículo en el caso de las lesiones de tráfico). Además de estos elementos, existe una serie de factores ambientales que influyen en las consecuencias para la salud.

En efecto, el agente lesivo (energía) no existe sin su causa (la velocidad) que lo acompaña. Así surge el concepto de “velocidad segura”, aquella que garantiza la protección del usuario y que también depende de factores ambientales. Por ejemplo, la velocidad segura es menor en una calle que en una carretera convencional, y aún menor en una autopista. Esta teoría no es nueva, ya que fue descrita como “movimiento browniano” en 1827, y su descripción matemática fue elaborada por Einstein en 1905. De ella se deriva la termodinámica estadística, que establece una conexión teórica entre la temperatura y la energía. En esta analogía, la temperatura equivaldría a la velocidad y la energía a los heridos y muertos.

A pesar de esto, los excesos de velocidad son bastante comunes:

  • el 50% de los conductores circulan a una velocidad excesiva o inadecuada,
  • y un 10/20% lo hacen a más de 10 km/h por encima del límite. Se sabe que, en general, los conductores no ajustan adecuadamente su velocidad a las condiciones locales o temporales del tráfico y la meteorología. La elección de la velocidad está condicionada por una serie de motivaciones, actitudes y percepciones, así como por la asunción del riesgo por parte de los conductores, que también depende de las características del entorno y del vehículo.

 

Solución a los excesos de velocidad

 

La solución a los excesos de velocidad no tiene una solución simple que solucione la problemática de las velocidades inadecuadas. En general, el conjunto de medidas (el “cómo”) suele ser el mismo, independientemente de la situación de la sociedad en la que se apliquen, pero es crucial determinar cuándo y dónde aplicar las de manera acertada. En términos generales, la gestión de la velocidad implica asegurarse de que los conductores circulen a una velocidad adecuada según el entorno y las limitaciones de velocidad establecidas.

Si los medios existentes, como las vías y los vehículos, hacen que los conductores, debido a sus actitudes y percepciones de la vigilancia a la que se creen sometidos, tiendan a circular a velocidades por encima de las protecciones que se ofrecen, las colisiones de el tráfico inevitablemente resultará en lesiones. Por lo tanto, ya sea que los vehículos y las vías inviten a circular a la velocidad adecuada, o que, en caso de incidente, no generen colisiones, o bien los conductores, conciencias del peligro (ya sea natural o relacionado con infracciones) asociado a la velocidad, no excedan los límites establecidos. Es esencial que el establecimiento de los límites de velocidad refleje una velocidad segura acorde con el tipo, la función y las características de la vía, así como la densidad y composición del tráfico,

Si no es posible establecer la velocidad de manera variable, se debe lograr un entendimiento mediante un pacto social de que los límites más bajos se presentan para los vehículos más vulnerables a todos, debido a los condicionamientos de las leyes naturales de la física: a mayor diferencia de velocidad entre unos y otros, mayor será el número y la gravedad de las colisiones (Brown, 1827; Einstein, 1905; Garber, 1988).

La velocidad en la Seguridad Vial. Solución a los excesos de velocidad

 

Velocidad Accidentes Factores de riesgo

 

 

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