Consecuencias de la velocidad excesiva

  • Posted on: 19 September 2021
  • By: tuteorica

Consecuencias de la velocidad

 

Vehículo accidentado

 

Por muchas campañas de concienciación que se hagan, lo españoles seguimos conduciendo, con frecuencia, por encima de los límites permitidos, de hecho, el exceso de velocidad es la segunda causa de siniestralidad, por encima incluso, del consumo de alcohol. Existe la creencia popular muy extendida de que si vamos por una buena carretera, con un buen coche, podemos ur a la velocidad que queramos sin temor a que nos pase nada grave. Sin embargo, los hechos y los científicos dicen lo contrario.

Según la Dirección General de Tráfico, el exceso de velocidad es uno de los principales factores concurrentes en los siniestros mortales, solo por detrás de las distracciones. En 2019, la velocidad inadecuada estuvo presente en 6049 siniestros viales en los que fallecieron 298 personas. Según los expertos, una cuarta parte de los siniestros viales ocurridos en España podrían haberse evitado levantando el pie del acelerador.

Los siniestros más comunes por exceso de velocidad son:

  • Salidas de vía
  • Alcances
  • Choque frontal en carreteras convencionales
  • Vuelcos, atropellos a peatones, etc.

Se debería hablar de velocidad inadecuada porque, aunque no superemos los límites máximos de velocidad, también tiene mucho riesgo el no moderar la velocidad en determinadas situaciones. 

Chocar contra elementos rígidos de dentro del vehículo, como el volante, asiento o salpicadero, puede crearnos lesiones graves e incluso mortales. Una colisión:

  • a 50 Km/h puede ser equivalente a caer desde un tercer piso,
  • a 180 Km/h es equivalente a caer desde un piso 36

Esta infracción es fundamental a la hora de agravar las consecuencias, no solo la velocidad provoca más número de siniestro, sino que, además, agrava las consecuencias de los mismos, es pura física. 

Circular a 130 Km/h puede ser mortal, incluso circulando con el cinturón de seguridad puesto. Según los expertos, circular 3 km/h por encima de lo establecido, incrementa el riesgo de accidente en un 25%. Cuando conducimos a una alta velocidad y, de repente, paramos en seco, nuestro cuerpo sufre alteraciones; el corazón o el cerebro pueden desplazarse en nuestro interior dando lugar a lesiones irreversibles.

La velocidad determina la mayor o menor gravedad de las lesiones, Por un parte, la aceleración y la posterior deceleración, originan cambios importantes en el organismo que van a dar lugar a la mayor parte de las lesiones.

La deceleración produce roturas por desplazamiento de las vísceras macizas como el hígado o el bazo, o incluso el estómago o la vejiga, si se encuentran llenas, se comportan también como vísceras macizas y pueden sufrir esas mismas roturas, al igual que el intestino. Son lesiones que en muchas ocasiones pasan inadvertidas pero que pueden desembocar en consecuencias mortales.

Los cinturones facilitan que se eviten las lesiones. Un buen cinturón, con sus mecanismos pretensores y bien colocado, reduce sin duda la gravedad de las lesiones.

Lo que nunca se debe olvidar es que es el conductor el debe de adaptarse a la vía, no al contrario.  Es preferible llegar un poco más tarde, pero llegar vivo

 

 

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