El verano, una época de viajes… y riesgos
¿Sabías que el calor puede hacer que ignores señales de tráfico y reacciones más lento al volante? Lo peor es que esto ocurre sin que te des cuenta. Y si además no has revisado tu coche antes del viaje, el riesgo se multiplica. ¿De verdad estás preparado para viajar en coche en verano?
Con la llegada del buen tiempo, millones de personas planean sus vacaciones. Muchos deciden moverse dentro del país, y la mayoría escoge el coche como medio de transporte. Esta opción tiene ventajas claras: flexibilidad, ahorro y seguridad sanitaria. Sin embargo, también supone una gran responsabilidad.
Los desplazamientos largos, el calor intenso y la falta de mantenimiento previo se combinan en un cóctel peligroso. Por eso es tan importante conocer los riesgos y prepararse adecuadamente antes de ponerse en marcha.
El calor dispara el riesgo de sufrir un accidente un 22%
Viajar en coche en verano implica lidiar con temperaturas muy altas. Y esto no solo es incómodo: también es peligroso.
Diversos estudios muestran que conducir con más de 35 ºC puede hacer que percibas menos señales y cometas más errores. En concreto, puedes dejar de ver hasta el 20% de las señales y aumentar tus fallos en más de un 30%.
¿Por qué ocurre esto? Porque el calor:
- Disminuye los reflejos.
- Provoca fatiga más rápidamente.
- Aumenta el riesgo de distracción.
- Genera mayor irritabilidad y agresividad.
Este conjunto de efectos incrementa hasta un 22% la probabilidad de sufrir un accidente. Y si se suma el estrés, ese porcentaje puede llegar al 28%. Así que no es una exageración: el calor sí afecta gravemente a tu forma de conducir.
El calor también afecta al coche
Además del conductor, el vehículo también sufre con las altas temperaturas. Este es otro factor que puede hacer que viajar en coche en verano se convierta en un problema.
Entre los principales efectos del calor en el coche están:
- Disminución de potencia: el motor puede perder hasta un 15% de su rendimiento.
- Mayor consumo de combustible: el esfuerzo del sistema de refrigeración y el aire acondicionado lo aumentan.
- Averías en los frenos: el calor puede hacer que el líquido de frenos se evapore y que las pastillas se recalienten.
- Riesgo de pinchazos: los neumáticos se calientan más, y su desgaste puede superar el 25%.
- Deterioro de la carrocería y del interior: la pintura pierde color y brillo, y los plásticos interiores se agrietan con facilidad.
No revisar el vehículo antes de un viaje largo en verano es un error que puede salir muy caro, tanto en averías como en accidentes.
La falta de revisiones y otros factores de riesgo
Uno de los problemas más comunes entre los conductores es no hacer las revisiones necesarias antes de salir de viaje. De hecho, se estima que el 25% no revisa su coche antes de unas vacaciones largas.
Además:
- 1 de cada 3 conductores no sigue el calendario de mantenimiento recomendado por el fabricante.
- Casi el 20% no sabe cuándo le toca revisión.
- Un 60% cambia los neumáticos demasiado tarde, algunos después de recorrer más de 65.000 kilómetros.
Todo esto, sumado al envejecimiento del parque automovilístico (la media supera los 13 años), hace que los riesgos se disparen. No es casualidad que los vehículos más antiguos estén detrás de muchos accidentes graves.
Carreteras en mal estado y más peligros en verano
Las vías también sufren con el calor extremo, sobre todo las más antiguas. Las altas temperaturas pueden causar:
- Grietas en el asfalto.
- Deformaciones en la calzada.
- Desprendimientos en el hormigón.
Estos daños, aunque parezcan pequeños, pueden desestabilizar un coche a gran velocidad o provocar la pérdida de control. Si además el conductor está cansado y el coche no está en buen estado, el peligro es máximo.
La importancia de prepararse antes del viaje
Antes de salir de vacaciones en verano, es fundamental hacer una revisión completa del vehículo. No se trata solo de “echarle un vistazo”. Hay que comprobar:
- Niveles de aceite, refrigerante y líquido de frenos.
- Estado de los neumáticos y su presión.
- Funcionamiento del sistema de frenos.
- Batería y luces.
- Aire acondicionado y sistemas de ventilación.
También conviene llevar una botella de agua, gafas de sol, ropa ligera y parasoles. Y por supuesto, evitar las horas de más calor, especialmente entre las 12 y las 17 h.
El coste oculto: un seguro más caro
Los accidentes y averías no solo afectan a tu seguridad. También tienen consecuencias económicas. Cuanto más parte des al seguro, más probable es que suba tu prima.
Además, las aseguradoras revisan:
- Tu historial de siniestralidad.
- El número de asistencias en carretera.
- La antigüedad de tu coche.
- Si el vehículo es viejo y acumula partes, te costará más asegurarlo. Por eso, prevenir averías y accidentes no solo es una cuestión de seguridad, también lo es de ahorro.
Consejos finales para viajar en coche en verano
Aquí tienes una lista rápida para reducir riesgos en tus viajes de verano:
- Haz una revisión completa antes de salir.
- Descansa bien la noche anterior.
- Evita conducir en las horas centrales del día.
- Mantente hidratado y fresco.
- Haz pausas cada dos horas o 200 kilómetros.
- No dejes objetos al sol dentro del coche.
- Usa el aire acondicionado con moderación.
En resumen
Viajar en coche en verano puede ser una experiencia fantástica, pero solo si lo haces con cabeza. El calor afecta a tu cuerpo, tu atención, tu estado emocional y también a tu vehículo. No revisar el coche, no descansar lo suficiente o ignorar las señales de fatiga puede tener consecuencias graves.
Ahora que ya sabes todo esto, ¿has preparado bien tu coche para las vacaciones?
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