La importancia de la formación de los futuros conductores

por | May 8, 2024

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Fases en la formación de futuros conductores


Descubre cómo una formación de calidad no solo prepara a futuros conductores para superar el examen, ¡sino que también salva vidas en las carreteras y moldea conductores responsables y respetuosos!

Aula de un centro de formación vial
JOSE LUIS ALVAREZ, Formador vial desde el año 2003

La importancia de la formación de los futuros conductores en aptitudes y actitudes es un hecho que debe ser muy tenido en cuenta.

La adecuada formación de los aspirantes al permiso de conducir  es un pilar fundamental en la prevención de accidentes de tráfico y la mejora de la seguridad vial.

En el proceso de aprendizaje, no solo es es necesario aprender las habilidades necesarias para la conducción de vehículos, si no también comprender las normas y señales que regulan la circulación por las vías públicas, desarrollar actitudes de cumplimiento de las normas y de un sentimiento de seguridad hacia uno mismo y hacia el resto de usuarios de la vía . Estos objetivos se complementan entre sí y deben brindar una oportunidad para que los conductores se eduquen a partir de la experiencia que brinda la implementación en la vía pública, ya que la experiencia también es crucial en la tarea de conducción.

 

Los comportamientos y las actitudes

Si la adquisición de habilidades, competencias y conocimientos es crítica para la tarea de conducir, también lo es la adquisición de comportamientos y actitudes de respeto a las normas. El conductor debe salir de la autoescuela suficientemente motivado y consciente de que en el seguimiento de las normas y señales de tráfico encontrará la mejor protección en el tráfico, porque no cabe duda de que la falta o ausencia de este factor repercute negativamente en la seguridad vial, dando lugar finalmente a los accidentes de tráfico.

Por tanto, las autoescuelas y los profesores de formación vial son también muy importantes en relación con el aprendizaje de la conducción y la prevención de accidentes de tráfico. Son ellos quienes, como profesionales, tienen el deber de impartir los conocimientos necesarios a los solicitantes del permiso de conducir y de formar y desarrollar en ellos una actitud respetuosa hacia la normativa vial y las señales que regulan la circulación y el tránsito de todos los usuarios de la vía. En definitiva, ellos son un elemento esencial de la seguridad vial.


La inexperiencia del conductor

 

Ya se ha señalado que la conducción puede ser vista como una serie o continuo de comportamientos “exigidos” por la situación global, que siempre está cambiando, y las exigencias del entorno que obligarán al conductor a ajustar constantemente su comportamiento según la situación.

En el momento en el que un conductor toma una decisión, según una situación concreta que se le presenta, lo que realmente está haciendo es comparar dicha situación con otras similares precedentes (según su experiencia). Aquí entra en juego el concepto de “experiencia en la conducción”, o mejor dicho “inexperiencia del conducción”, que en muchos casos se atribuye como causante e siniestros viales. El conductor inexperto no posee en su memoria el número suficiente de situaciones para comparar con la actual y así elegir la mejor respuesta posible. De esta forma tiene mayor probabilidad de elegir una respuesta no adecuada a las exigencias del momento.

Según lo anterior, es fundamental que el conductor no solo consiga experiencia, sino también que le hayan enseñado mecanismos para saber adquirirla.


La formación del conductor

 

Podemos diferenciar dos fases en la formación de un conductor. Laprimera antes de obtener el permiso que le autoriza a conducir y, la segunda, cuando circula él solo una vez aprobado el examen práctico.

 

Primera fase de formación

 

Esta fase se realiza normalmente en un Centro de Formación de Conductores o autoescuela y en ella se produce un genuino aprendizaje.

SI todo se desarrolla de forma habitual, en primer lugar lugar, el aspirante recibirá unas nociones teóricas sobre normativa y señales de tráfico. Además, y tan importante como lo anterior, se le comenzarán a inculcar actitudes positivas hacia una conducción responsable, segura y eficiente.

Una vez pasado el examen teórico, el aspirante conocerá el manejo del vehículo y deberá saber aplicar todas las nociones teóricas aprendidas anteriormente. Además deberá reforzar todas las actitudes positivas hacia una conducción respetuosa. Con esta preparación básica del manejo del vehículo, el alumno aprende a valerse mínimamente por sí mismo y a superar las pruebas de aptitud. Es decir, consigue el permiso de conducción con una formación básica que le va a permitir valerse por sí mismo para ir adquiriendo una mayor experiencia.

En esta fase es fundamental que el aspirante aprenda a  tomar conciencia de la necesidad de “reflexionar” sobre las dificultades encontradas y los errores cometidos para encontrar una solución adecuada a cada situación. Sería un error limitar la formación en esta a fase a un simple aprendizaje del Reglamento General de Circulación, que también es importante.

 

El Reglamento General de Circulación

El Reglamento General de Circulación es un texto donde se recogen las “reglas del juego” dentro de la circulación.  Pero también tiene como finalidad la de permitir a la Administración dos actos fundamentales

  1. castigar al culpable de las infracciones y delitos viales,
  2. determinar al responsable que ha de resarcir los daños causados a las víctimas.

Por lo tanto se trata de un texto jurídico que en ningún caso tiene un caracter pedagógico. Es importante que el alumno conozca estas normas. Pero debe ir más allá, debe entenderlas y saber aplicarlas con el fin de extraer y asimilar unas actitudes de respeto y seguridad ante el tráfico.

Debemos recordar que conducir consiste en adaptarse constantemente a nuevas situaciones cambiantes que presenta la circulación. También podría definirse como el acto de percibir las situaciones del tráfico, prever su evolución y los riesgos que pueden aparecer. Todo ello para seguidamente decidir y poner en práctica los medios de hacerles frente, lo que va más allá de lo estrictamente jurídico.


Segunda fase de formación

 

Conductor novel. La importancia de la formación de futuros conductores.

Conductor novel. La importancia de la formación de futuros conductores.

Se produce una vez obtenido el permiso de conducción. Es una fase de puesta en práctica y perfeccionamiento de lo aprendido en la fase anterior, en definitiva, se trata de ganar experiencia

En esta fase, el conductor novel debe enfrentarse solo a todas las situaciones reales y novedosas de la circulación. En este punto cobra especial relevancia si el nuevo conductor a interiorizado estas actitudes de respeto y seguridad en la conducción. Estas actitudes determinarán sus automatismos antes las posteriores situaciones que se encuentre. Todo ello lo realiza con una experiencia mínima, por eso adquieren gran importancia las estrategias que utilice. Por ejemplo, si un conductor novel, ante determinadas situaciones del tráfico responde con actitudes agresivas y le sale bien, es muy probable que vuelva a repetir esas respuestas con posterioridad.

En este momento es importante diferenciar el concepto de rutina del de experiencia. El primero se podría definir como un hábito adquirido por hacer una cosa siempre de la misma manera. Sin embargo, la experiencia lo podemos calificar como:

“un conocimiento adquirido a través de una práctica racionalmente ayudada por la observación de los propios errores y apoyada por una voluntad continuada de observar, aprender y comprender. En la experiencia cobran importancia los errores, de su análisis y superación el alumno adquiere nuevas conductas que le son más beneficiosas y productivas.”

Con la rutina no existe reflexión sobre una determinada conducta, simplemente se limita a repetirla y, en la mayoría de los casos, intentando ahorrar tiempo y esfuerzo. El hecho de ir repitiendo un mal hábito, porque resulta más fácil y cómodo (por ejemplo no poner los intermitentes), afianzará esta conducta. Ello, tarde o temprano, desembocará en una situación de riesgo o accidente.

Conclusión

En resumen, la formación de futuros conductores es esencial para promover una cultura de seguridad vial, reducir los accidentes de tráfico y proteger vidas. Una educación vial completa no solo proporciona conocimientos técnicos sobre las normas de tráfico y las habilidades de conducción, sino que también inculca valores de responsabilidad, respeto y conciencia sobre los riesgos asociados con la conducción. Al invertir en la formación de conductores del mañana, estamos construyendo un futuro más seguro y sostenible para todos en las carreteras.

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1 Comentario

  1. José Antonio Fuentes Vílchez

    Buenos días.
    Añadiría a sus interesantes conclusiones que una educación vial completa se complementa con el uso de tecnologías de simulación como las que comercializamos en Simumak, que permiten reforzar las habilidades de conducción en un entorno seguro y reducir los riesgos derivados de la conducción a través de una mejor práctica.

    Responder

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